Aunque publico con poca frecuencia en este blog, no por ello he dejado de escribir o de experimentar con nuevos formatos. En los últimos días he oido hablar mucho del criptoarte, y como es algo que tiene un punto tecnológico, no me he podido resistir a probarlo. En este artículo de La Vanguardia explican qué son los NFT (la tecnología detrás del criptoarte). Resumidamente, los NFT son una especie de firma digital o certificado único que garantizan la autenticidad y exclusividad de una obra de arte digital. Funcionan con «blockchain», la misma tecnología que las archifamosas criptomonedas (como Bitcoin), y se compran usando esas mismas monedas con las que comparten tecnología.

Como acabamos de iniciar la Primavera, mi experimento comienza con la venta de dos elementos vinculados a esta bella estación. Por un lado, mi poema «Cada noche» leído expresamente para la ocasión (existe otra versión en audio a la que tienen acceso todos los propietarios de mi libro «Mentiras a mano alzada«, pero esta nueva es inédita).

 

Por otro lado, un amanecer que grabé durante el invierno de 2020 desde mi finca en El Perelló, pueblo cuyos dos mayores activos son la miel y el fuerte viento. Soy muy fan de los amaneceres y de las puestas de Sol, y este fue especial para mí, un símbolo -entre otras cosas- de la resistencia a las adversidades (pase lo que pase, siempre sale el Sol) en un año oscuro (un poco como el propio viento o el frío de aquél día) marcado por la pandemia del coronavirus.

 

Hay varias opciones de venta con este nuevo sistema; he probado dos. La grabación sonora de mi poema permite comprar 10 copias del archivo de sonido. El vídeo del amanecer, en cambio, es más exclusivo y sólo se puede comprar una vez; incluye los 10 minutos originales y la versión resumida de 1 minuto. El nuevo propietario de esos archivos lo será con todos los derechos, así que podrá hacer el uso que prefiera de esos contenidos, incluso revenderlos más caros si así lo desea, del mismo modo que quien compra un cuadro o una escultura en el mundo real, por ejemplo.

 

No sé si alguno os animaréis a comprar mi arte digital. De momento resulta un poco complejo hacer una compra y sé que la mayoría de mis seguidores no sois muy duchos en tecnología, pero seguro que en breve todo resultará más fácil, ya que las criptomonedas están en auge y todo apunta a que serán de uso común en los próximos años. Me uno al entusiasmo de millones de artistas en todo el mundo por este nuevo mecanismo de certificación basado en la tecnología blockchain. Creo que tiene grandes posibilidades, sobretodo cuanto al respeto por la propiedad intelectual de las obras de arte digital, que es más fácil de controlar con los NFT.